Cine Argentino en DVD: Betibú

La paranoia es un estado en que los sujetos, nosotros, nos vemos envueltos constantemente. Día tras día al abrir las páginas de un diario nos creemos sumergidos en un barrizal del que poco entendemos y al que abandonamos hartos y sucios, no solo de tinta fresca. Con manos manchadas lo descartamos por algo más mundano, cotidiano. Algo que en su irrelevancia nos protege de los demonios. Paranoia, paranoia conspirativa. La aceptamos cuando viene de la mano de la tan mentada entrada que dice que todos los personajes y situaciones están sujetos a la ficción del autor. Nada es real. Podés olvidarla en cuanto cierres el libro o apagues el reproductor, sea cual fuere.

¿Existen las conspiraciones? ¿Fue asesinado o se suicidó? ¿Cuál es el momento en que uno se siente con los cojones para trascender esos términos e imaginar un supuesto?

Entonces Betibú (2014) le da una vuelta de rosca.

BETIBU-127_baja

Dirigida por Miguel Cohan, su segundo largo después de la también apetecible Sin Retorno del 2010. Esta cinta narra la investigación de una escritora y dos periodistas, en un caso de asesinato en un countrie. El sujeto muerto arrastra una historia de esas que se hicieron famosas en los comienzos del 2000 en Argentina, pues es acusado de asesinar a su esposa. Por qué una escritora aquí y por qué dos periodistas. Es una pregunta que disgrega un poco de la sobresaliente trama que plantea la película, pero digamos que en algún punto son necesarios.

Basada en la novela, del mismo nombre, de Claudia Piñeiro publicada en 2011 por Alfaguara, continúa con la tradición de las historias de asesinatos en sitios cerrados y exclusivos como en Viudas de los Jueves del año anterior.

betibu

Veamos, está Mercedes Morán, que compone a esa escritora Nurit Iscar, que se está alejando de la literatura de policiales, no se sabe muy bien por qué, y que es invitada por el editor del diario Lorenzo Rinaldi (un impecable José Coronado) a escribir notas al respecto del caso. Es cuando entran en escena Alberto Ammann (con una serie de fimls a sus espaldas de la talla de Lope en 2010, o Eva de Kike Maílo y la monumental Celda 211 de Daniel Monzón) y el formidable Daniel Fanego, con ese personaje arquetipo del cine negro, que es el viejo cínico que siempre rema en contra del sistema; vamos, que te enamora, al igual que el resto de los intérpretes que bordan sus criaturas de maneras sutil y hasta a veces con un cameo dejan lo mejor. Es el caso de Gerardo Romano. O las intervenciones del comisario, del siempre solvente Lito Cruz.

Si atendemos a muchas de las críticas que se dejaron ver por el tiempo en que se estrenó la peli, escucharemos, o mejor dicho leeremos sobre una distancia y frialdad, que parece alejar al espectador de la historia. Disiento, porque estamos ante un relato que se teje constantemente sin dar respiro, no dando tiempo a elaborar, solo a seguir el raudo viaje, bebiendo a sorbos y conteniendo la respiración. Crea a medida que narra, suelta información a medida que nosotros nos dejamos llevar por la idea del paranoico Norman Briski, con su Gato. Porque está el informador, ese omnipresente cuestionandolo todo, que ayudará a atar los últimos cabos de una tragedia, que deja de ser humana, para convertirse en universal.

collage_betibu_tavernamasti

Betibú explora aquello que está detrás del todo, rebusca y enrosca. Pudo haber completado una historia que pide más. Tal vez un guion que se independizara de la novela y siguiera su propio curso. Con un apartado técnico impecable y con actuaciones rigurosas y medidas, daba para todo un clásico. Porque la paranoia es parte de nosotros como de nuestro imaginario. Porque los hombres de negro nos observan, o creemos que allí está la respuesta y entonces los ponemos a observar.

Para cerrar, se publicó una nota de Gustavo Mendez en Diario Perfil a R. Petinatto, justo hoy, de la que transcribo un extracto.

“…—Cristóbal López compró Ideas del Sur. A vos te fue mal con López. (N.de R.: La nota se realizó antes de que surgieran los rumores de que López compraría PPT, la productora de Gvirtz, y al cierre de esta edición no se había llegado aún a un acuerdo). ¿Cómo creés que le irá a Tinelli, el CEO por diez años más?

—No me fue mal con Cristóbal López, me fue mal con gente del Grupo. No creo que Cristóbal López tenga idea de que tiene radios, y no creo que en su auto el chofer ponga La Mega. El tipo compra como inversor, así como tiene la mitad de la Patagonia o de Comodoro Rivadavia. Esta gente está viendo cómo carajo hace para comprar el océano Pacífico. No echaron a Hoppe, Prada, Tinelli; saben que los necesitan. Son otros números y cuentas. Negocios. La política argentina se resuelve en un country un sábado comiendo un asado en que te encontrás con Massa sentado con Cristóbal López, después entra Cristina y Duhalde sale del baño y se ponen a comer.

Fuera de serie. “Macri me aconsejó que vea Borgen, una serie danesa, que sí muestra lo que verdaderamente es la política. “No es House Of Cards la política Roberto, es Borgen”. No hay asesinatos burdos, es brava. Cuando terminé de verla, dije: “Si esto le gusta (a Macri), ojalá que no sea presidente”, afirma Pettinato…”

Fin de cita. El resaltado es mío.

Betibú que tiene que ver con esto, no lo sé. Tal vez este un poco paranoico.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s