[Reseña] Jupiter Ascending (2015) Flash Gordon según The Wachowskis

“El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia dios, el dios se llama Abraxas.”

Demian: Die Geschichte von Emil Sinclairs Jugend (1919)
Hermann Hesse

El Space Opera es uno de los elementos más conocidos de la ciencia ficción.
Viajes interestelares, civilizaciones galácticas y claro “Star Wars” (Star Wars – 1977) para ejemplificar nunca está de sobra. Construidas como un paso siguiente a las aventuras de marineros o viajes a islas remotas; expandimos, en la era moderna, nuestro mundo a los mundos, a los barcos por cruceros intergalácticos y a piratas por comandantes con orejas puntiagudas. Se abrió así una nueva frontera a la imaginación, de la mano de los grandes de esta categoría; como Frank Herbert y su Dune, Isaac Asimov y La Saga Fundación.

Pudimos gracias a ellos, cruzar el espacio sin dificultad, trasladándonos de un planeta a otro, en pocas secuencias de Warp 1 y 2, “Viaje a las Estrellas: Primer Contacto” (Star Trek: First Contact – 1996).

Pero lo interesante de esto, no era ya la tecnología utilizada, a veces nunca explicada; sino que se enfocaban en las vivencias de aquellos viajeros al encontrarse con nuevas civilizaciones. La interrelación de diferentes culturas; con sus leyes tanto morales, como físicas. Enfrentaba a un acérrimo demócrata con una cultura feudal; o peor aún, una imperial como sucedió con “Flash Gordon” (versión de 1980 en plena guerra fría). Un chisporroteante estudio sociológico, digamos para acabar.

Jupiter 1

Recordar un poco de que va esto; para entrar en este universo de Jupiter Jones (Mila Kunis) y su guía, el poderoso Caine Wise (Channing Tatun) es casi, diría, un paso necesario.
Porque los hermanos Lana y Andy Wachowski, creadores de la magnífica Matrix (Matrix – 1999), se valieron de la arquitectura de estas grandes sagas literarias y cinematográficas y bebieron de sus postulados, tan consabidos, de héroes y villanos. Aquí señores, se cocinó un guiso con muchos ingredientes. Suman también esa veleidosa relación que tienen con axiomas New Age y religiones orientales. Esa mitica idea de la trascendencia; que los seres ordinarios adquieren cuando les toca despertar en otra realidad, en esa nueva percepción de lo cotidiano. Como cuando jugaron con la reencarnación en la subestimada “Cloud Atlas” (Cloud Atlas – 2012) y con Meteoro (Speed Race -2008) superando el fantasma del hermano mayor para convertirse él en uno.

Para ellos el héroe nace de lo pequeño (otro de sus recurrentes temas).

Jupiter, limpia baños y maldice su vida cada mañana al despertar. Mira cada día, desde altas ventanas en lujosos departamentos, un mundo que sabe jamás podrá poseer. Nacida para ser uno más, no vive, sobrevive. Hasta que en esas extrañas circunstancias de la mísera existencia, se topa con su destino. Uno que no es de este mundo. Uno que es tan lindo como letal; porque se encontrara con un poderoso guerrero que al despertarla, cual bella durmiente, la guiara hacia el espacio, literalmente.

Descubrirá en su aventura que es la heredera de la poderosa familia Abraxas, dueña de mundos, reyes de galaxias. Tres hermanos se la disputaran, unas veces seduciéndola y otras quebrándola. Jupiter tendrá que valerse de su saber, pequeño e intuitivo, para enfrentar este acontecimiento. Ayudada claro, por su fiel protector.

Jupiter 2

What went wrong with The Wachowskis?

¿Qué es entonces lo que vemos en la pantalla? Es en esencia todo lo dicho al principio de esta reseña, solo que carente de ese espíritu que supieron dotar a alguien como Neo (keanu Reeves en Matrix). Personaje que vivía con un pie en cada mundo. Con él, de manera creíble, mostraban su periplo (como el Odiseo de Homero) por comprender y abrazar a ambos. En la búsqueda de los paralelos místicos parecen olvidar que en definitiva están narrando una historia para ver y entender, para divertir y entretener. La seguidilla de correlatos y personajes que aparecen, quiebran esa línea argumental siempre maravillosa de Jupiter en demasiados fragmentos, que de inconexos estropean y ralentizan la historia. La superficialidad de varios de ellos, no hacen más que dejar en evidencia esta situación. La aparición de Stinger Apini (Sean Bean) es uno de esos incidentes que podrían haberse evitado, una etapa que no suma y que fuerza hacia otros derroteros innecesarios. Cargan tanto las tintas que todo parece un gran primer acto, una obertura sin continuación. Quizás una labor más profunda del guión, hubiera ayudado. Porque las escenas se suceden sin mediar una sensación, un drama o profundización de los personajes. Solo vuelan, susurran y sonríen, odian y aman, sin hacernos creer que todo eso es posible. Los personajes, mas bosquejados que hechos, pasan por un sin fin de descubrimientos sin transpirar siquiera la camiseta.

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Mila Kunis, una admirada actriz por mí, que me convenció en “Cisne Negro” (Black Swan – 2010) Lleva el mismo gesto limpiando un baño que volando por las estrellas; aceptando su realidad con tanta mansedumbre que el espectador, al momento de ver esos increíbles mundos a través de ella, ni se inmuta y todo queda en una bonita fotografía. Hay también quienes cargan a los malos con tanta saña que casi caen en la parodia, con alguien como Eddie Redmayne, nominado al Oscar por “La teoría del todo” (The Theory of Everything – 2014) es decepcionante en su estirado Balem Abraxas. El Cast es completo y lleno de buenos actores, verán a la hermosa Doona Bae, más conocida por Sonmi-451 de “Cloud Atlas: La red invisible” (Cloud Atlas – 2012) tan plana en su cazarrecompensas, que uno comienza a sospechar en una irregularidad en la dirección de actores por parte de los directores.

En la cuestión de puesta en escena; es una verdadera fanfarria. Los palacios intemporales que son esas naves intergalácticas creadas por Geroge Hull, el conceptual designer, son frikiantes. Seguramente amaron sus naves de Matrix, o el traje de Spider-man en “El Sorprendente Hombre Araña” (The Amazing Spider-Man – 2012). Las gigantescas catedrales góticas o palacios barrocos, se mecen en el vacío con una presencia arrolladora. Son diseños complejos y tridimensionales, capaces de trasmitir el poder, orgullo y realeza de los Abraxas, que junto a los vestidos y trajes concebidos por Lora Kennedy, diseñadora del vestuario; realizadora entre otras cosas, del traje de Superman en “El hombre de acero” (Man of Steel – 2013) hacen de este apartado la joya de la corona.
Efectos especiales realistas hasta el delirio, se pierden en estas, y tan de moda, alocadas escenas de persecuciones o batallas. Una pena porque son de calibre grueso (observen el chiche de Caine en los pies).

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En fin (¡Déjenme salir!) una peli que disfrutarán, una fábula que pudo haber sido brillante y personajes que no convencen. Una amalgama de buenas intenciones, que no prosperan del todo. Como decía antes, con un guión que da la sensación de que debió ser trabajado un poco más. Pero un entretenimiento al fin, que podría llevarlos a conocer a aquellos que hicieron del Space Opera una religión de fanáticos, en la que me incluyo con fervor.

Fastuoso y discontinuo este nuevo opus de Lana y Andy, no termina de fraguar. Y aun así, no dejo de pensar en que son capaces de cosas superiores. Yo seguiré dándoles otra oportunidad; tal vez haya un triunfal regreso a esa historia que sustentándose en la ciencia ficción, narraron con maestría, la génesis de un héroe trágico e inmortal como fue esa cosita loca llamada, Matrix.

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